Las lentes intraoculares están fabricadas en materiales acrílicos que, al ser inertes, son perfectamente toleradas por el organismo, no produciéndose fenómenos de rechazo.
Existen diferentes tipos de lentes intraoculares, variando el diseño de las mismas así como el lugar de colocación en el ojo.
Así, hay lentes de cámara posterior, que van colocadas detrás de la pupila, y lentes de cámara anterior que se colocan delante.
Según las características de cada ojo y ayudándose de las pruebas realizadas previamente (medición ultrasónica de los parámetros del ojo, recuento de células endoteliales, etc.), el cirujano decide la lente más apropiada para cada caso.