Con el láser corregimos el problema refractivo aplicándolo a la capa intermedia de la cornea, llamada estroma, y eliminando tejido para conseguir así modificar la curvatura corneal.
La intervención se realiza de forma ambulatoria y con la aplicación de anestesia en gotas, su duración es de unos minutos.
Para aplicar el láser en la capa intermedia de la cornea es necesario retirar la capa más superficial, el epitelio, y en función de como se realice esta acción la técnica empleada será LASIK o EPILASIK.
LASIK:
Es la técnica actualmente más empleada debido a su precisión, seguridad, rápida recuperación de la visión y ausencia de dolor.
Con un aparato especial llamado microqueratomo se hace un pequeño corte superficial que permite levantar una pequeña capa de tejido corneal, de entre 130 y 160 micras, que queda unida a la cornea por medio de una bisagra lateral. De esta manera queda el estroma corneal expuesto a la aplicación del láser que conseguirá modificar la curvatura corneal eliminando tejido. Tras el láser, se repone en su sitio la delgada capa corneal levantada cicatrizando está de forma natural. Tras cuatro horas de una ligera molestia postoperatoria comienza la reincorporación del paciente a su actividad habitual.
EPILASIK:
Es la técnica de láser en superficie más reciente y presenta ventajas respecto a otras como PRK o LASEK. La utilizamos en aquellos casos en que por motivos como espesor corneal insuficiente, o radio corneal muy curvo o plano la técnica lasik no es aconsejada.
Con un aparato llamado EPILASIK separamos únicamente el epitelio del estroma corneal levantando una muy delgada capa de unas 60 micras de espesor. Tras la aplicación del láser para modificar la curvatura de la cornea el epitelio es repuesto en su sitio y protegido durante dos días con una lente de contacto.
El hecho de preservar el epitelio permite, frente a otros tratamientos de superficie, disminuir el dolor postoperatorio y conseguir una más pronta recuperación de la visión.
