Para la colocación de la lente, utilizamos anestesia local. La intervención no duele y el paciente regresa a casa tras la operación, debiendo mantener el ojo tapado hasta la mañana siguiente.
En los casos en los que coincida la miopía o la hipermetropía con un astigmatismo se puede complementar la implantación de la lente con la aplicación posterior de láser, obteniéndose unos resultados de una precisión sorprendente.